Como no era posible juzgar a Hitler por crímenes contra la humanidad, los fiscales de Nuremberg se concentraron en la segunda mejor opción, su lugarteniente, Hermann Goering. Goering había fundado la Gestapo y comandado la Luftwaffe. Había sido quien pidió a Heydrich, en una carta firmada, que encontrara una "solución final al problema judío". Goering era inmensamente vanidoso. Poseía castillos y saqueaba obras de arte y trofeos de caza. Para celebrar el nacimiento de su hija, sobrevoló Berlín con 500 aviones y aseguraba que si hubiese sido un varón, hubiera utilizado mil. Estaba muy cerca de la cúpula central del Tercer Reich y tuvo una participación muy activa en el exterminio de los judíos y en la creación de la "Lebensraum".
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